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Medio

Kebab casero y sus salsas

Kebab de pollo casero con sus dos salsas mejoradas

Ingredientes

Salsa roja:

Salsa blanca:

Pollo:

Kebab:

Preparación

Este kebab de pollo casero con dos salsas es una de esas recetas que puedes adaptar a tu antojo. Tanto la carne como las salsas funcionan perfectamente por separado: el pollo marinado queda espectacular servido con un simple arroz, y las salsas son tan versátiles que mejoran cualquier bocadillo, carne a la parrilla o incluso unas verduras asadas. Aquí la clave está en el sabor profundo, especiado y ligeramente ahumado, muy parecido al de los kebabs tradicionales de asador vertical.

Salsa roja para kebab

La salsa roja es la que aporta carácter y un punto picante y ahumado al kebab. Para empezar, los tomates se cortan por la mitad y se colocan muy cerca del grill del horno hasta que la piel se queme casi por completo. No buscamos solo cocinarlos, sino desarrollar esos sabores intensos y tostados que recuerdan al fuego directo. Si no tienes grill, puedes tatemar los tomates en una sartén muy caliente o incluso rematar el proceso con un soplete si lo tienes a mano.

Mientras los tomates se asan, el comino y las semillas de cilantro se pasan por una sartén seca durante un par de minutos. En cuanto empiezan a desprender su aroma, están listas. Este pequeño gesto marca la diferencia, ya que despierta los aceites esenciales de las especias y hace que la salsa gane profundidad.

Una vez todo listo, los tomates asados y las especias se trituran juntos en una batidora de vaso, aunque una batidora de mano también funciona perfectamente. El aceite de girasol se añade poco a poco, en forma de hilo, para conseguir una salsa bien emulsionada y sedosa. Para terminar, se pasa por un colador fino y se obtiene una salsa roja para kebab intensa, lisa y llena de matices.

Salsa blanca para kebab

La salsa blanca es el contrapunto fresco y cremoso que equilibra el conjunto. En un bol se mezcla el yogur griego con la mayonesa y el zumo de dos limas, aportando acidez y untuosidad a partes iguales. En un molinillo de especias se trituran el orégano, las hierbas provenzales y el comino, y esta mezcla aromática se incorpora al yogur junto con la sal y un toque de azúcar. Tras mezclar bien, la salsa queda lista: cremosa, ligeramente ácida y perfecta para acompañar el pollo especiado.

Carne de pollo para kebab

Para la carne utilizamos contramuslos de pollo deshuesados y sin piel, una pieza ideal porque queda jugosa incluso con cocciones intensas. El marinado se prepara mezclando yogur griego con las especias recién molidas y parte de las salsas. El pollo se impregna bien con esta mezcla y se deja reposar al menos dos horas, aunque lo ideal es dejarlo marinar toda la noche para que absorba todos los sabores.

La mejor forma de cocinarlo es a la parrilla, ya que el fuego directo aporta ese sabor ahumado tan característico del kebab tradicional. Conviene cocinarlo a fuego fuerte y permitir que algunas zonas se tuesten más de la cuenta, simulando el efecto del asador vertical. Si se hace en sartén, basta con un poco de aceite y una cocción a fuego medio-alto durante cuatro o seis minutos por lado. Gracias al contramuslo, el pollo queda dorado por fuera y muy jugoso por dentro.

Montaje del kebab

Para montar el kebab solo queda preparar la guarnición. La col china se corta fina, aunque puedes sustituirla sin problema por repollo o lechuga iceberg, y los tomates se trocean en dados. El pollo se corta en tiras y las tortillas se calientan brevemente en una sartén o en la parrilla hasta que estén flexibles y ligeramente doradas.

El relleno se hace al gusto, combinando el pollo caliente con la verdura fresca y una buena cantidad de salsa blanca y salsa roja. El resultado es un kebab de pollo casero con dos salsas, lleno de sabor, equilibrado y muy cercano al que encontrarías en un buen local especializado.

Video

Teneís el video completo sobre el kebab y sus salsas en Instagram