Ingredientes
Pasta de achiote
El secreto de la cochinita pibil y los tacos al pastor. Aporta ese color rojo fuego y un marinado profundo, terroso y especiado que transforma cualquier carne.
Glutamato monosódico
Puro umami en cristales. El secreto de los mejores restaurantes asiáticos para redondear salteados, sopas y salsas. Una pequeña pizca basta para multiplicar el sabor.
Arroz jazmín
Mi arroz favorito sin duda alguna. De grano largo, textura suelta y con ese aroma floral tan embriagador que eleva al instante cualquier curry, salteado o guiso.
Fideos instantáneos Buldak
Los fideos coreanos picantes con legión de fans en todo el mundo. Ramen de fideo grueso y elástico con una salsa adictiva. Consejo: usa media bolsa de picante si no quieres sufrir.
Salsa Chamoy
La salsa mexicana definitiva: equilibrio perfecto entre dulce, ácido, salado y picante. Una auténtica locura para patatas fritas, fruta fresca o escarchar tus micheladas.
Clamato
El alma de una buena michelada mexicana y el toque maestro para ceviches y cócteles de marisco. Zumo de tomate especiado con fondo de almeja que aporta un umami incomparable.
Concentrado de tamarindo
Imprescindible para clavar un Pad Thai auténtico y rematar curries con su acidez frutal característica. Brutal también para enriquecer salsas de carne y carrilleras.
Pasta de curry rojo tailandesa
El curry tailandés por antonomasia: intenso, picante medio-alto y con un aroma a lima kaffir y limoncillo brutal. Sofríelo, añade leche de coco y tendrás una salsa épica para mariscos, pescados o verduras.
Pasta de curry verde tailandesa
El más fresco, herbal y ardiente de Tailandia. Elaborado con chiles verdes frescos, albahaca y limoncillo. Combínalo con leche de coco y pollo o ternera para marcarte un curry de diez en 15 minutos.
Pasta de curry amarillo tailandesa
El curry tailandés más accesible y aromático: notas de cúrcuma, limoncillo y especias cálidas con picor suave. Con leche de coco, cena de restaurante lista en 15 minutos.
Pasta de curry Massaman
Considerado uno de los curries más deliciosos del mundo. Con notas reconfortantes de canela, cardamomo y cacahuete, es el rey de los guisos melosos de ternera o pollo.
Gochujang (pasta de chile coreana)
La piedra angular de la cocina coreana. Pasta de chiles fermentados con fondo dulce, salado y ahumado adictivo. Clave para glasear alitas, costillas barbacoa o salteados.
Salsa de habanero naranja
La primera que probé de El Yucateco y un fijo en mi nevera. Picor brillante, directo y frutal que queda increíble en guacamole, tacos y prácticamente todo lo que toques.
Salsa de habanero verde
Elaborada con chiles habaneros verdes en su punto óptimo, ofreciendo un perfil más fresco, herbal y punzante. Espectacular para mariscos, pescados y tacos de carnitas.
Salsa de habanero negra
Mi favorita absoluta sin discusión. El toque ahumado que le dan los chiles tatemados a la brasa es un auténtico espectáculo. Pica potente y aporta una personalidad brutal.
Salsa kimchi base
El comodín definitivo de sabor: ajo, jengibre, chile y notas fermentadas. Añade una cucharada a tu mayonesa, al puré de patatas o a unos fideos y fliparás con el cambio.
Leche de coco
La mejor del mercado: 100% extracto de coco, densa y sin espesantes ni gomas. No se corta al fuego y es la base obligatoria para curries sedosos, sopas asiáticas y postres.
Mirin japonés
Vino de arroz dulce indispensable en Japón. Equilibra la salinidad de la soja, tierniza carnes y deja ese brillo laqueado tan apetitoso en salsas teriyaki y salteados.
Pimienta roja de Sichuan
Olvídate de la pimienta común: es floral, cítrica y produce ese cosquilleo adormecedor único en la lengua (efecto mā-là). Clave para Mapo Tofu y aceites de chile caseros.
Pimienta verde de Sichuan
La versión más fresca y vibrante: aromas intensos a lima, hierba fresca y una sensación chispeante inigualable. Insuperable para pescados al vapor, mariscos y caldos.
Salsa de ostras
Una auténtica bomba de umami. Espesa, brillante y profunda, una sola cucharada eleva cualquier salteado de ternera, verduras al wok o fideos a nivel de restaurante.
Salsa de soja ligera
La salsa de soja de diario en Asia. Más clara de color pero con aroma fresco y salino ideal para wok, marinados y caldos de ramen sin teñir oscuros tus ingredientes.
Salsa de soja oscura
Madurada con un toque meloso. Es densa, menos salada y el truco maestro para conseguir ese irresistible color caoba brillante en fideos salteados, arroces y guisos.
Salsa Valentina (etiqueta amarilla)
El aperitivo mexicano definitivo. Con el punto justo de vinagre, especias y picor alegre. Pruébala en patatas fritas con chamoy, lima y mejillones: triunfo absoluto.
Salsa Valentina (etiqueta negra)
La versión extra picante para los que quieren fuego de verdad sin perder ni una pizca de sabor. Échale unas gotas a una pizza recién hecha o a unas alitas y me cuentas.
Tomatillos verdes
El alma de la auténtica salsa verde mexicana. Aportan esa acidez frutal tan característica e imposible de replicar con tomates convencionales. Imprescindibles para chilaquiles, enchiladas y tacos.
Vinagre de arroz
Mucho más suave, limpio y sutil que el vinagre de vino. Imprescindible para sazonar el arroz de sushi, hacer encurtidos exprés de pepino o aderezar ensaladas asiáticas.
Vinagre negro chino (Chinkiang)
El «aceto balsámico» oriental. A base de arroz glutinoso fermentado, aporta notas malteadas, amaderadas y un agridulce fascinante. Mojar dumplings o gyozas aquí es otro nivel.
Vino de Shaoxing
¿Tus salteados caseros nunca saben como en tu restaurante chino favorito? Te falta este vino. Desglasa el wok humeante con un chorrito y desatarás ese aroma auténtico e inconfundible.